Introducción de los editores

 

 

 

 

ENRIQUE V. MUÑOZ PÉREZ

(Pontificia Universidad Católica de Chile)

RÓBSON RAMOS DO REIS

(Universidade Federal de Santa Maria)

 

 

 

 

 

Es conocido que con posterioridad a la publicación de Ser y Tiempo (1927), Martin Heidegger reelaboró y reconsideró muchas de las observaciones críticas que se hicieron acerca de su obra fundamental. A eso dedican gran parte de las lecciones magistrales de Marburgo que Heidegger dictó entre el año 1923 y 1928. Sin embargo, ya de regreso en Friburgo de Brisgovia, dictó en el semestre de invierno de 1929/30 la lección magistral Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo – finitud – soledad cuyas temáticas son, sin duda alguna, novedosas: Heidegger se refiere a la relación entre filosofía y metafísica, profundiza sus análisis en la disposición afectiva del aburrimiento (Langeweile), enuncia las tres famosas tesis sobre la piedra, el animal y el ser humano, dialoga con la biología de su tiempo (Roux, Driesch y Von Uexküll), toma distancia de las antropologías filosóficas nacientes (Scheler y Plessner) e, incluso, según algunos intérpretes, entrega claves imprescindibles para entender el comienzo del “giro” (Kehre) heideggeriano. No por casualidad, Safranksi califica esta lección como una “obra principal secreta” (ein heimliches Hauptwerk) (Safranski, 2002, p. 217) A esta temática está dedicado el presente volumen de la revista Studia Heideggeriana.

La actualidad de la lección del 29/30, de la que estamos conmemorando 90 años de su lectura por Heidegger, es innegable. En el contexto de los estudios de Heidegger, el libro tiene una importancia decisiva, articula cambios en la elaboración de los conceptos de mundo y Stimmung, y muestra claramente la hermenéutica del lenguaje y el fenómeno de la verdad. Vale la pena mencionar que, en el momento en que el movimiento actual para la naturalización de la fenomenología apunta a un cambio fundamental en los conceptos de naturaleza, ciencia y filosofía trascendental, en gran parte de la colaboración con las ciencias cognitivas enactivistas, se presentó la interpretación ontológica de la naturaleza viva, en el curso del 29/30, lo que tiene un significado importante. No solo el esfuerzo por abrir un campo propiamente filosófico de tematización de la naturaleza y la vida orgánica, no limitado a la epistemología o el análisis conceptual, sino también la gran claridad metodológica de Heidegger sobre las condiciones metateóricas para la colaboración productiva entre la filosofía y las ciencias de la vida, demuestra que el estudio del curso 29/30 no sólo es relevante historiográfica y filológicamente. Habiendo superado las recepciones apresuradas, que en este curso encontraron solo una forma de antropocentrismo o subjetivismo metafísico, es necesario desarrollar las indicaciones formales que apuntan a cambios en los conceptos de naturaleza, ciencia y filosofía sugeridos allí.

El volumen VIII de la revista Studia Heideggeriana es una mixtura entre trabajos de jóvenes especialistas e investigadores con mayor experiencia como Alexandre Ferreira, Francisco Abalo, François Jaran, Guillermo Moreno, Enrique Muñoz, André Ramalho y Sandro Sena, que trabajan en Argentina, Brasil, Chile y España; lo que demuestra, una vez más, las fortalezas y aportes de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Heideggerianos.

Los primeros cinco artículos están más directamente relacionados con la lección del 29/30. Jaran nos introduce a la lección magistral Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo – finitud – soledad, en particular, buscando explicar cómo entiende Heidegger que su ontología fundamental, basada en una analítica de la existencia, deba comprenderse como metafísica. Por su parte, Sena sigue de cerca los análisis de Heidegger del fenómeno del aburrimiento en la lección del 29/30. Además de ello elabora una interpretación de la nostalgia como tono fundamental del humor, que consiste en el primer paso hacia la reconstrucción de un concepto ontológico-existencial de la memoria, que, a su vez, participará en el contexto de una reflexión sobre el sentido ontológico-existencial de la vejez. Ramalho, a su vez, focaliza su trabajo en el concepto de mundo desarrollado por Heidegger en la lección 29/30. Así, en un primer momento, el concepto del mundo se presentará desde la perspectiva de que la existencia humana se entiende como transpuesta a la naturaleza viva. Después de eso, estudiará el concepto del mundo como una apertura del ser como tal en conjunto, junto con el concepto de aburrimiento. Por su lado, Muñoz busca explicar por qué Heidegger se interesa en la lección del 29/30 por el pensamiento de Roux, Driesch o Von Uexküll. Él propone que Heidegger hace uso crítico de los análisis de los biólogos con un propósito filosófico: pensar radicalmente –si se prefiere, metafísicamente– el fenómeno del organismo en el marco de la carencia de mundo del animal (Roux y Driesch) y del mundo (Von Uexküll). Finalmente, Moreno quiere abordar una cuestión árida en el texto de Heidegger: el lógos semantikós. A juicio de Moreno, este análisis de Heidegger vertebra el mar de fondo de muchos de los textos que hablan directa o indirectamente del lenguaje. Pero, no solo eso, sino que, además esa exposición presenta ciertos paralelismos con los fundamentos de la refundación de la lingüística en el siglo XX.

Nuestro volumen concluye con dos significativos aportes. Francisco Abalo se refiere a la autocomprensión de la filosofía en conexión con la vida fáctica, en particular, considerando algunas de las lecciones tempranas de Friburgo. Finalmente, Alexandre Ferreira hace una comparación de los aspectos de las ontologías de Heidegger y Cassirer, para mostrar cómo las diferentes concepciones sobre el origen de los múltiples significados de ser emergen en ellas. Esta diferencia fundamental proporcionará la base para apoyar interpretaciones opuestas del surgimiento del nacionalsocialismo. En la evaluación de Ferreira, los dos filósofos pensaron en el surgimiento del nazismo basándose en la relación entre el mito y la técnica. La comparación entre las dos ontologías sugiere, finalmente, las limitaciones de cada posición filosófica: mientras Cassirer valora el pensamiento técnico-científico, pero no logra ver una amenaza latente para el ser humano, Heidegger no parece percibir los peligros que viven en su mitificación de origen.

Como editores, estamos seguros de que los artículos que aquí presentamos constituyen un aporte a la investigación tanto en lengua española como en lengua portuguesa sobre la lección magistral Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo – finitud – soledad (1929/30) de Martin Heidegger; lo que está alineado con los objetivos de la Sociedad Iberoamericana de Estudios Heideggerianos (SIEH).