Heidegger y su relación con la biología.

Un diálogo con Roux, Driesch y Von Uexküll

 

Heidegger and his relation to biology.

A dialogue with Roux, Driesch y Von Uexküll

 

ENRIQUE V. MUÑOZ PÉREZ[*]

(Pontificia Universidad Católica de Chile)

 

 

 

 

Resumen: La pregunta que quisiera responder este artículo es la siguiente: ¿Por qué Heidegger se interesa en la lección del 29/30 por el pensamiento de Roux, Driesch o Von Uexküll? Mi propuesta es que Heidegger hace uso crítico de los análisis de los biólogos Roux, Driesch y Von Uexküll con un propósito filosófico: pensar radicalmente –si se prefiere, metafísicamente– el fenómeno del organismo en el marco de la carencia de mundo del animal (Roux y Driesch) y del mundo (Von Uexküll).

Palabras Clave: ser humano, animal, biología, organismo

Abstract: The question that I would like to answer in this article is the following: Why is Heidegger interested in the 29/30 lesson in the thoughts of Roux, Driesch or Von Uexküll? My proposal is that Heidegger makes critical use of the analyzes of the biologists Roux, Driesch and Von Uexküll with a philosophical purpose: to think radically - if you prefer, metaphysically - of the phenomenon of the organism in the framework of the lack of an animal world (Roux and Driesch) and the world (Von Uexküll).

Keywords: human being, animal, biology, organism

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

 

La lección magistral Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad 1929/30 se caracteriza por un importante diálogo entre Heidegger y algunos de los más notables representantes de la biología de su época, esto es, Wilhelm Roux, Hans Driesch y Jakob von Uexküll. En el marco del presente Congreso, quisiera compartir con ustedes, algunas inquietudes que están en línea con trabajos que he desarrollado previamente sobre Heidegger y la biología.

La pregunta que quisiera responder es la siguiente: ¿Por qué Heidegger se interesa en la lección del 29/30 por el pensamiento de Roux, Driesch o Von Uexküll? Mi hipótesis investigativa es que Heidegger hace uso crítico de los análisis de los biólogos Roux, Driesch y Von Uexküll con un propósito filosófico: pensar radicalmente –si se prefiere, metafísicamente– el fenómeno del organismo en el marco de la carencia de mundo del animal (Roux y Driesch) y de la configuración de mundo del ser humano (Von Uexküll).

Por consiguiente, la presente conferencia se divide en los siguientes momentos: (I) Heidegger y la biología: entre mecanicismo y vitalismo, (II) El aporte de Jakob von Uexküll: la noción de medio ambiente (Umwelt) y (III) Una reflexión final.

 

 

1. Heidegger y la biología: entre mecanicismo y vitalismo

 

En la lección del semestre de invierno 1929/30 se ve parcialmente reflejado el debate biológico alemán de la segunda parte del siglo XIX y de principios del siglo XX ¿Por qué Heidegger se interesa en esta discusión, aparentemente, tan ajena a la reflexión filosófico-trascendental de Ser y Tiempo? ¿Es una mera presentación del “estado del arte” biológico en la que se enmarca la mencionada lección?

La finalidad de la primera parte de mi intervención radica en intentar reconstruir la discusión histórica en la que se inserta Heidegger, a partir de algunas de las referencias explícitas que él hace sobre Wilhelm Roux y Hans Driesch en la lección Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad 1929/30.[2]

Mi hipótesis investigativa es, en consecuencia, que Heidegger hace uso crítico de los análisis de los biólogos Roux y Driesch con un propósito filosófico: pensar radicalmente –si se prefiere, metafísicamente– el fenómeno del organismo en el marco de la carencia de mundo del animal y de la configuración de mundo del ser humano. En otras palabras, Heidegger busca tomar distancia de la concepción mecanicista de Roux sobre el organismo como “un conjunto de herramientas” y. del mismo modo, de la concepción vitalista de Driesch sobre el organismo, aunque reconoce, en este último caso, el aporte que éste hace con la “idea de todo” (Idee des Ganzen) o de “totalidad” (Ganzheit) a la comprensión del organismo como un ente que es capaz de autogenerarse y, además, a la misma noción de mundo. Uno de los aportes decisivos que realiza esta investigación sobre el organismo que desarrolla Heidegger, es que el ser humano, a diferencia del animal que es pobre de mundo, es capaz de comprender el mundo como “totalización” (Ergänzung).

De este modo, el acercamiento que hace Heidegger a las tesis de Roux y Driesch se desarrolla en una aparente ambigüedad de la conocida tesis de la pobreza de mundo del animal. La mencionada afirmación supone, en un primer acercamiento, que el animal carece de algo o tiene algo de menos, en contraste con el ser humano que sería sobreabundante o rico de mundo. Pero al analizar más finamente el comportamiento del animal, es posible sostener, aunque suene paradójico, que el animal “tiene y no tiene mundo”. Dicha ambigüedad es abordada por Heidegger recurriendo a la biología:

 

Justamente este esfuerzo, la caracterización exclusivamente propia de la animalidad, no hemos de eludirlo. Pero significa que tenemos que emprender la tarea de una determinación esencial de lo viviente, la caracterización de la esencia de la vida, si bien en atención especial al animal. (…) Aun cuando renunciemos a preguntas especiales, sin embargo tenemos que buscar consejo en las tesis fundamentales de la zoología sobre la animalidad y la vida (Heidegger, 2007, p.262).

 

Heidegger, a continuación, no va a tematizar la “vida” en sí misma, sino que la va a tratar específicamente a partir del tema de la animalidad. Él comienza su acercamiento a las principales tesis de la zoología sobre la animalidad y la vida de un modo negativo, es decir, cuestionando la concepción del organismo como herramienta de Wilhelm Roux. No obstante, el tema del organismo es introducido por Heidegger de una manera etimológica:

 

Organismo es aquello que tiene órganos. “Órgano” viene del griego όργανον: herramienta. El griego εργον es la misma palabra que el alemán Werk, “obra”. Órgano es la herramienta, el utensilio de obrar. Por eso uno de los biólogos dirigentes de la época moderna, Wilhelm Roux, define el organismo como un complejo de herramientas. Es decir, el organismo mismo es, como podemos decir, una herramienta “complicada”, complicada en tanto que las diversas partes están entramadas entre sí, de modo que aportan un logro global unitario (Heidegger, 2007, p.264).

 

Según Heidegger, entonces, Roux define el organismo como un complejo de herramientas o como una herramienta complicada, en la que diversas partes están entramadas entre sí, de modo que aportan a un logro global unitario. Sin embargo, Heidegger se pregunta: “¿Pero en qué se diferencia entonces el organismo de una máquina? (…) ¿Qué sucede ahora con la relación de los tipos de ente que acaban de aparecer: ¿el utensilio, la herramienta, la máquina, con eso que llamamos mundo?” (Heidegger, 2007, p.264) Heidegger afirma al respecto que entes como el utensilio, la herramienta o la máquina se encuentran en un lugar intermedio entre la piedra y el animal. Como se ha dicho, la piedra no tiene mundo, el animal es pobre de mundo y el utensilio, la herramienta o la máquina “son sin mundo, pero al mismo tiempo, en tanto que sin mundo, pertenecen al mundo.” (Heidegger, 2007, p.264) Esto quiere decir, recordando las reflexiones del §15 de Ser y Tiempo, que el utensilio y, en especial, la máquina son producto del hombre y a dichos entes subyace la configuración de mundo.

Si esto es así, la concepción de Roux del organismo como “complejo de herramientas” es considerada insuficiente por Heidegger. Para ello, él distingue y analiza las diferencias entre “máquina” (Maschine), “utensilio” (Zeug) y “herramienta” (Werkzeug), sosteniendo la tesis que ni la máquina es idéntica a la herramienta ni la herramienta al utensilio. De este modo, utilizando el ya clásico ejemplo de Ser y Tiempo, Heidegger sostiene que el martillo es una herramienta, un utensilio en general, “algo de cuya esencia forma parte servir para algo. Según su carácter propio de ser, es “algo para…” [etwas, um zu …]” (Heidegger, 2007, p.265). Todo utensilio es aquello que es sólo en una conexión, que está determinada en cada caso por la totalidad de la situación. El martillo, por consiguiente, como herramienta nos sirve para clavar y hacer una mesa, pero también nos puede servir para destruir algo.

Lo anterior lleva a concluir a Heidegger que la posición de W. Roux es equivocada. Aun cuando toda máquina es un utensilio, eso no significa que sea una herramienta. De este modo, ni la máquina es idéntica a la herramienta ni la herramienta al utensilio.

 

Por eso, es imposible de entrada tomar la máquina como un complejo de herramientas o como una herramienta complicada. Y si además el organismo es totalmente distinto de la máquina, como ésta del utensilio, entonces la definición del organismo como un complejo de herramientas se desmorona. (Y sin embargo es la definición por parte de un investigador tan meritorio como Roux, “Mecánica del desarrollo”) (Heidegger, 2007, p.265-6).

 

En dos palabras, la crítica de Heidegger a la noción de organismo que maneja el mecanicismo estriba en que la teoría y la investigación mecanicista de la vida, que ha tomado a la célula como elemento primigenio de lo viviente, “ha tratado de componer a partir de ella el organismo, primeramente, desconocido en su esencia y destruido en un montón de fragmentos, considerando además la célula misma de modo físico-químico.” (Heidegger, 2007, p.376)

Si ésta es entonces la crítica de Heidegger a la visión mecanicista del organismo, ¿cuál es su posición frente al organismo? Teniendo presente que el organismo no es una mera máquina, Heidegger busca esclarecer la pregunta planteada a partir de la diferenciación entre el “órgano” (Organ) y el “utensilio” (Zeug). La comparación puede establecerse, por ejemplo, entre la piel y un utensilio como una rasuradora desechable: la piel – el órgano – se puede regenerar o renovar a sí mismo; la rasuradora desechable, no. Por ello, Heidegger sostiene

 

El organismo, dentro de ciertos límites, se reestablece y se renueva a sí mismo. Producción de sí mismo [Selbstherstellung] en general, conducción de sí mismo [Selbsleitung] y renovación de sí mismo [Selbsterneuerung] son evidentemente momentos que caracterizan al organismo frente a la máquina (Heidegger, 2007, p.274).[3]

 

Heidegger, en todo caso, es consciente del peligro que encierra una definición del organismo, en los términos antes mencionados: la interpretación vitalista. Para evitarla, él recurre –como presentaré más adelante– a las más recientes investigaciones biológicas sobre las amebas desarrolladas por Jakob von Uexküll, con el objetivo de mostrar la relación entre órgano y organismo.

Para concluir esta primera parte de mi exposición, me resta referirme a la presencia de Driesch en la lección. Ella se concentra principalmente en el §61. ¿Cuáles son, entonces, a juicio de Heidegger, los aportes principales que Driesch para su investigación? Él considera que la contribución principal de Hans Driesch radica en el conocimiento del “carácter de totalidad del organismo” (Ganzheitcharakters des Organismus) o también llamada “idea de totalidad” (Idee des Ganzes). La totalidad significa que “el organismo no es una suma, no está compuesto de elementos y partes, sino que el hacerse y la construcción del organismo están guiados en cada uno de sus estadios por su totalidad misma.” (Heidegger, 2007, p.316)

Heidegger, de hecho, sintetiza a grandes rasgos la investigación de Driesch en la lección del 29/30. Él afirma que Driesch dedujo su teoría sobre el carácter de totalidad del organismo, a partir de sus investigaciones con los embriones de erizo de mar.

 

La determinación de un grupo de células del embrión como su destino posterior se realiza en el contexto del conjunto y en consideración a este conjunto. Pero una vez que se ha producido, entonces el desarrollo prosigue, con independencia del medio circundante, en la dirección que ya se había emprendido. Vemos aquí la clara irrupción de la idea de conjunto: la totalidad como factor determinante (Heidegger, 2007, p.316-317).

 

Precisamente este es el punto donde Heidegger toma distancia de los positivos aportes de Driesch y lo califica como neovitalismo. “El vitalismo es tan peligroso para los problemas biológicos como el mecanicismo. Mientras que éste no permite que aflore una pregunta por la tendencia a fin, el vitalismo ataja este problema demasiado pronto.” (Heidegger, 2007, p.317) Específicamente, Heidegger considera que las investigaciones de Driesch no valoran lo suficiente la relación del organismo con el medio ambiente. En otras palabras, si tenemos presente que la determinación esencial del organismo, según Heidegger, es el perturbamiento, vemos aquí que, aunque el organismo se toma como totalidad, sin embargo, se lo toma de tal modo que la relación con el medio circundante no queda recogida en la estructura fundamental. “El conjunto del organismo en cierta manera se identifica con la superficie de la corporalidad animal.” (Heidegger, 2007, p.317)

Hecho el punto de la necesidad heideggeriana de abordar el tema del medioambiente, me referiré a Jakob von Uexküll.

 

 

 

2. El aporte de Jakob von Uexküll: la noción de medio ambiente (Umwelt)

 

Las referencias que efectúa Martin Heidegger sobre von Uexküll, se encuentran en distintos momentos de la segunda parte de la lección del 29/30. Sin embargo, tienen distinta relevancia y extensión. Por ello, la finalidad del presente apartado es determinar dichas citas y explicitar aquellas ideas biológicas de Jakob von Uexküll que sólo son esbozadas por Heidegger.

Me parece, entonces, que es posible determinar dos tipos de referencias que desarrolla Heidegger a propósito del pensamiento de Jakob von Uexküll: a) referencias tangenciales en el marco de la discusión sobre el organismo y b) una referencia central en relación a la concepción de mundo.

En relación al primer tipo de referencias, hay que mencionar los parágrafos §46, §51 y §53 de Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad. En el primero de estos parágrafos Heidegger se hace cargo de una aparente contradicción entre la tesis sobre la pobreza de mundo del animal y las investigaciones biológicas de la época que muestran la manera en que los animales se relacionan con su entorno. La mencionada tesis tiene, a juicio de Heidegger, un carácter metafísico y no científico, por lo que tiene que ser entendida en el marco de los “conceptos fundamentales”. Por ello, es que la tesis sobre la pobreza de mundo del animal no camina en sentido contrario a las reflexiones biológico-zoológicas de la época de Heidegger, representadas por Jakob von Uexküll. En otros términos, si bien Heidegger reconoce el valioso aporte de la investigación animal de von Uexküll –de hecho, sostiene que desde él en adelante, “ha venido a ser habitual hablar de un medio ambiente de los animales [Umwelt der Tiere].” (Heidegger, 2007, p.243)– sus estudios no alcanzan el nivel fundamental que él persigue: el esclarecimiento de la esencia del animal o la animalidad.

La segunda de las referencias sobre von Uexküll se encuentra en el parágrafo §51. Si bien es breve, reitera el lugar que le da Heidegger a los planteamientos de von Uexküll. El marco de la discusión, que ya referí, es la comprensión de Wilhelm Roux sobre el organismo como herramienta. Heidegger afirma al respecto que entes como el utensilio, la herramienta o la máquina se encuentran en un lugar intermedio entre la piedra y el animal. Como se ha dicho, la piedra no tiene mundo, el animal es pobre de mundo y el utensilio, la herramienta o la máquina “son sin mundo, pero al mismo tiempo, en tanto que sin mundo, pertenecen al mundo.” (Heidegger, 2007, p.264. El subrayado es mío) Esto quiere decir, que el utensilio y, en especial, la máquina son producto del hombre y a dichos entes subyace la configuración de mundo.

Aquí aparece la figura de Jakob von Uexküll: dado lo anterior, “tampoco es posible, como hace v. Uexküll, uno de los biólogos más clarividentes de hoy, designar la máquina como un “organismo [solamente] incompleto [unvollkommenen Organismus]”, mientras se mantenga el organismo como la constitución de lo viviente en cuanto tal.”(Heidegger, 2007, p.266) Heidegger no aclara el punto acerca de qué significa la mencionada incompletud de la máquina, por lo que se hace necesario, recurrir brevemente a la investigación misma de von Uexküll.

Para von Uexküll, la incompletud de la máquina tiene una contracara: el organismo es para él total completud. Así lo sostiene, por ejemplo, en Theoretische Biologie. “Todo organismo puede sólo ser él mismo. Pero en sí mismo él es completo, porque él, como nosotros sabemos, en oposición a nuestros objetos, los que existen a partir de estructuras y sistemas, sólo existe a partir de sistemas. En él, cada medio está completamente usado. De ahí que se puede sostener la siguiente afirmación fundamental: todo ser vivo es principal y absolutamente completo.” (Von Uexküll, 1928, p.138) Esta cita de la investigación de von Uexküll queda corroborada al abordar el contraste entre el organismo y la máquina que desarrolla von Uexküll previamente. Él considera que un ser vivo posee un carácter muy diferente de la máquina, “incluso si las partes individuales de la máquina se construyen con la misma perfección que los órganos de un organismo vivo.” (Von Uexküll, 1928, p.97)

Por otro lado, la última cita de estas referencias tangenciales de Heidegger sobre Jakob von Uexküll se encuentra en el parágrafo §53, en el marco de la distinción entre utensilio y organismo. Heidegger está elaborando su propia noción del organismo y ha tomado distancia ya de la visión mecanicista. También de la vitalista. Heidegger sigue, entonces, otro camino: la investigación biológica de von Uexküll sobre los animales inferiores. Tomando en consideración que la esencia del organismo tiene que ver con la producción de sí mismo, la conducción de sí mismo y la renovación de sí mismo, hay que esclarecer aún “la conexión esencial entre la capacidad del organismo y los órganos.” (Heidegger, 2007, p.274) Para ello, Heidegger recurre a las más recientes investigaciones biológicas sobre las amebas y los infusorios desarrolladas por Jakob von Uexküll. A partir de la investigación sobre estos animales inferiores, también llamados microorganismos protoplasmáticos unicelulares, es posible, a juicio de Heidegger, establecer una mirada filosófica de la esencia del órgano.

Heidegger subraya, entonces, que los microorganismos como la ameba o los infusorios tienen órganos momentáneos, no tienen forma ni estructura y no muestran ninguna forma animal fija. Son, en definitiva, microorganismos cambiantes. Es en este contexto, donde Heidegger, cita explícitamente los estudios de Jakob von Uexküll, expuestos en la segunda edición completamente reelaborada de Theoretische Biologie (1928): ”En torno a cada bocado se configura una burbuja, que primero pasa a ser boca, luego estómago, luego intestino, y finalmente esfínter.” (Von Uexküll, 1928, p.98) El punto que quiere destacar aquí Heidegger es que las “capacidades” (Fähigkeiten) son anteriores a los órganos. Así lo expresa von Uexküll: “Aquí se ve claramente que la consecuencia del impulso de funciones ya está presente antes que los órganos se creen, que las funciones ejercitan; y que el protoplasma posee la capacidad de dar forma a los órganos de dichas consecuencias de impulso.“ (Von Uexküll, 1928, p.98). Dando pie con ello a una discusión sobre la diferencia entre el órgano y el utensilio, que no es del caso referir detalladamente. Baste decir que, según Heidegger, la diferencia fundamental entre el órgano y el utensilio es que el “órgano” tiene capacidad para algo y el “utensilio” tiene sólo disposición para algo.

Me falta, por último, abordar la referencia central que, a mi juicio, desarrolla Heidegger respecto de von Uexküll, en relación a la concepción de mundo. Ella se encuentra en el parágrafo § 61 de la lección. Heidegger considera que las investigaciones biológicas de Hans Driesch y de Jakob Johann von Uexküll constituyen dos pasos esenciales de la biología contemporánea. Sobre el aporte de Hans Driesch valga recordar que Heidegger considera que la contribución principal de Hans Driesch radica en el conocimiento del “carácter de totalidad del organismo” (Ganzheitcharakters des Organismus) o también llamada “idea de totalidad” (Idee des Ganzes). La totalidad significa que “el organismo no es una suma, no está compuesto de elementos y partes, sino que el hacerse y la construcción del organismo están guiados en cada uno de sus estadios por su totalidad misma.” (Heidegger, 2007, p.316) Sin embargo, Heidegger considera que las investigaciones de Driesch no valoran lo suficiente la relación del organismo con el medio ambiente. En otras palabras, si tenemos presente que la determinación esencial del organismo, según Heidegger, es la inmersión[4], vemos aquí que aunque el organismo se toma como totalidad, sin embargo se lo toma de tal modo que la relación con el medio ambiente no queda recogida en la estructura fundamental. Este es, precisamente, el lugar donde se aprecia el aporte de Jakob von Uexküll: la significación esencial de la vinculación del animal con su medio ambiente.

Heidegger reconoce, en primer lugar, que la biología de la época ya utilizaba la noción de “ecología” (Ökologie). Como es sabido, la palabra “ecología” viene del término griego οιχος, “casa”. El significado de la palabra apunta a la investigación acerca de dónde y de cómo están los animales en casa y su modo de vida en relación con su medio ambiente. La observación de Heidegger apunta a la manera en que el darwinismo comprendió esta idea de medio ambiente en un sentido externo y vinculado a la idea de adaptación. “En el darwinismo, esta investigación tiene como presupuesto la opinión fundamentalmente errónea de que el animal está presente, y de que entonces se adapta a un mundo presente y luego se comporta de modo correspondiente, y que de él se selecciona lo mejor.” (Heidegger, 2007, p.318) El mérito de las investigaciones de von Uexküll radica, según Heidegger, en superar el darwinismo mediante el establecimiento de las relaciones entre el “mundo interno” |(Innenwelt) y el “medio ambiente” (Umwelt) de los animales, que no es otra cosa que el “anillo de desinhibición” (Enthemmungsring).

Con todo, Heidegger deja para el final la presentación de sus diferencias con las reflexiones de von Uexküll. Si bien las investigaciones biológicas de von Uexküll son la manera más fructífera que tiene la filosofía para apropiarse, en aquella época, de la biología dominante, el problema está cuando von Uexküll extrapola la misma conceptualidad al ser humano, esto es, se refiere a un mundo interno y a un medio ambiente del ser humano.

 

Cierto que Uexküll es precisamente aquel de entre los biólogos que otra vez insiste con todo énfasis en que aquello con lo cual guarda relación el animal está dado de otro modo para el hombre. Sólo que aquí está justamente el lugar donde el problema decisivo yace oculto y de donde tendría que extraerse. Pues no se trata simplemente de una alteridad cualitativa del mundo animal frente al mundo del hombre, ni menos aún de diferencias cuantitativas en cuanto a alcance, profundidad y amplitud; no se trata de si ni de cómo toma el animal de otro modo lo dado, sino de si el animal puede percibir en general o no algo en tanto que algo, algo en tanto que ente (Heidegger, 2007, p.318-9).

 

La observación crítica de Heidegger a las reflexiones de von Uexküll van en una dirección conocida: no se trata de establecer diferencias cualitativas o cuantitativas entre el ser humano y el animal, al modo, por ejemplo, en que la antropología filosófica de Scheler o la zoología proceden, respectivamente. Se trata de una cuestión más esencial: ¿tiene el animal la capacidad de tratar el ente en tanto que ente? La respuesta es conocida: si bien el animal trata con el mundo y trata con los entes del mundo, como por ejemplo, cuando el “gato maula juega con el mísero ratón”, no le es posible al gato comprender dicho ente en cuanto tal y ahí reside su carencia o pobreza de mundo. Sólo el ser humano tiene esa capacidad.

En otras palabras, el criterio fundamental para distinguir entre el ser humano y el animal se encuentra en que el ser humano forma o configura mundo. El animal, en cambio, sólo tiene un acceso limitado al mundo o a lo ente. Heidegger lo ejemplifica de la siguiente manera: “El nido que se busca, la presa que se caza, después de todo no son una nada, sino que un ente, de otro modo el pájaro no se podría posar en el nido ni el gato cazar un ratón, si no fueran ente.” (Heidegger, 2007, p.324)

Es claro que el animal tiene un acceso concreto a algo que realmente es, “sin embargo, eso es algo que sólo nosotros somos capaces de experimentar y, ostensiblemente, de tener, en tanto que ente.” (Heidegger, 2007, p.324) Por ello es que, en el animal, afirma Heidegger, hay un tener y un no tener mundo.

 

 

3. Reflexiones finales: la relación entre metafísica y biología

 

Considero necesario terminar esta presentación tratando de mostrar el rendimiento filosófico que tiene la aproximación de Heidegger al mecanicismo de Roux, al vitalismo de Driesch y al pensamiento biológico de von Uexküll, respectivamente. En otras palabras, procuro responder a la pregunta: ¿por qué recurre a la biología para clarificar un problema metafísico?

Dos me parecen los principales réditos de la recepción de Heidegger del debate mecanicismo y vitalismo:

 

  1. Establecimiento de un concepto de “organismo” más complejo que el de mecanicistas y vitalistas, inspirado por los estudios de Jakob von Uexküll. Un concepto de organismo que, aunque suene raro, tiene bases metafísicas. El organismo, a juicio de Heidegger, es capaz de autogenerarse dado que tiene capacidades para ello. El organismo es mucho más que un conjunto de herramientas o la asociación de partes. Es una totalidad que tiene una relación con el medio ambiente en el que se encuentra. En dicho medio ambiente, el organismo –por ejemplo, un animal–  es un todo que satisface sus necesidades de alimentación o reproducción. Para ello, el animal tiene capacidades de ver, de atrapar, de digerir, de cazar, de reproducirse, etc. Sin embargo, las capacidades del animal no son ilimitadas, puesto que éste no es capaz de ir más allá del anillo en que se encuentra circunscrito. A ello denomina Heidegger “focalización” o “inmersión” en el medio ambiente. En dos palabras, el animal es una totalidad de cierto tipo, tiene entorno, pero no es capaz de “totalización” (Ergänzung). Con esta conclusión, Heidegger toma distancia de las caracterizaciones que ven entre el animal y el ser humano en variantes psicofísicas y biológicas al modo de Scheler o de Plessner.

 

  1. En Ser y Tiempo aparece el “algo como algo” vinculado al “por-mor-de” (Worumwillen). Sin embargo, en Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, finitud, soledad Heidegger va más allá: se refiere a una “totalización” (Ergänzung). Para comprender este aporte de Heidegger tenemos que esclarecer brevemente la relación entre los estudios sobre el lόgoς, el ser humano y la tesis de la configuración del mundo. Uno de los indicadores que provienen de este análisis es la “vinculatoriedad” (Verbindlichkeit). En términos sencillos, el ser humano mediante el uso de su lόgoς se “vincula con” o “se abre a” lo ente. El lόgoς tiene la potencia y la posibilidad, fundada en la libertad del ser humano, de sostener que un ente es verdadero o falso, es decir, tiene la posibilidad de asignar el desencubrimiento o el ocultamiento del ente. Esta capacidad de vincularse con el ente no es una cuestión añadida, sino que forma parte de sí. Se va clarificando, paulatinamente, la diversidad esencial entre el estar abierto del animal y la apertura al mundo del ser humano. Un segundo indicador, está constituido por la “totalización” (Ergänzung). El ser humano se relaciona con los entes en su conjunto o de modo completo. El ejemplo de Heidegger tiene que ver con la ubicación de una pizarra en la sala de clases, que normalmente debe estar detrás del profesor. Heidegger se pregunta por qué nos parece extraño que dicha pizarra se encuentre en una esquina; por qué decimos que la “pizarra está mal ubicada”. Para él, como ya se dijo, nos relacionamos con el todo que denominamos “sala de clases”. Este conjunto constituye el entorno en el que nos movemos o en el que nos encontramos habitualmente. En consecuencia, a partir de la “vinculatoriedad” y de la ”totalización” es posible para el ser humano pronunciarse sobre el ente o, si se prefiere, tener una comprensión totalizadora del ente, cuestión de la que está privada el animal.

 

  1. ¿Qué aporta, finalmente, la biología de Jakob von Uexküll al pensamiento de Heidegger? Sin duda el concepto de “medio ambiente” (Umwelt). El “medio ambiente” (Umwelt) corresponde a una serie amplia de elementos portadores de significado, es decir, las “marcas” (Merkmale) que dejan los animales, relativas, por ejemplo, al lugar donde viven, comen o se aparean. ¿Cómo interpreta esto Heidegger? Para Heidegger, en primer lugar, el mundo no es aquel constructo que es producido a partir de las ciencias exactas, sino aquella “manifestabilidad de lo ente en cuanto tal en su conjunto”. (Heidegger, 2007, p.414) “Manifestabilidad” que se le hace presente únicamente al ser humano y no al animal. Al animal, desde la perspectiva de Heidegger, dado su condición de “perturbamiento” o “entorpecimiento” (Benommenheit) o “estar cautivado” (Eingenommenheit) sólo le es posible conducirse dentro del anillo de la desinhibición, en terminología heideggeriana o “medio ambiente”, en terminología de von Uexküll.

 

 

 

 

 

Referencias

 

DRIESCH, Hans (1928), Philosophie des Organischen, Gifford-Vorlesungen, Gehalten an der Universität Aberdeen in den Jahren 1907-1908, Leipzig, Editorial de Wilhelm Engelmann, 1909. Cuarta edición, 1928.

HEIDEGGER, Martin (2007), Los conceptos fundamentales de la metafísica. Mundo, soledad y finitud, traducción de Alberto Ciria, Madrid, Alianza Editorial.

KESSEL, Thomas (2011), Phänomenologie des Lebendigen, Freiburg, Editorial Karl Alber.

MOCEK, Reinhard (1974), Wilhelm Roux-Hans Driesch. Zur Geschichte der Entwicklungsphsysiologie der Tiere („Entwicklungsmechanik“), Jena, Editorial Veb Gustav Fischer.

VON UEXKÜLL, Jakob (1928) Theoretische Biologie, Springer Verlag, Berlin.

VON UEXKÜLL, Jakob (1930), Die Lebenslehre, Müller & Kiepenheuer Verlag, Zürich.

ROUX, Wilhelm (1895) Gesammelte Abhandlungen über Entwicklungsmechanik der Organismen, Band II, Leipzig.

 

 

[*]  Este artículo es la versión sin modificaciones de una ponencia desarrollada en el marco del V Congreso Internacional de la Sociedad de Estudios Iberoamericanos, realizada en la Universidad Complutense de Madrid, España, los días 16, 17 y 18 de septiembre de 2019. Agradezco a la comisión organizadora por los comentarios hechos al texto.

[2]  Un importante referente en esta discusión es el excelente trabajo de Thomas Kessel Phänomenologie des Lebendigen. Heideggers Kritik an den Leitbegriffen der neuzeitlichen Biologie. En algún sentido, el presente trabajo se inspira en el libro de Thomas.

[3]  Me permito también corregir, por una cuestión de comprensión del texto, la traducción de A. Ciria en lo que respecta a los términos alemanes “Selbstherstellung”, “Selbsleitung” y “Selbsterneuerung”.

[4]  “Perturbamiento” es la expresión que utiliza el traductor A. Ciria para referirse al término alemán “Benommenheit”. Me permito discrepar con la mencionada traducción, puesto que considero que dicha expresión debiera traducirse como “inmersión” o “focalización” y no como “perturbarmiento” o “atontamiento”, porque “sich benehmen” apunta al modo de comportarse del animal que no es atontado o perturbado, sino que “concentrado” o “inmerso” en un radio de acción determinado.